Kevin Carter y la fotografía que recorrió el mundo.

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Una niña y un buitre. Hambruna de Sudán en 1994. Una niña sudanesa, a punto de morir de hambre, se arrastra hacia el campamento de la ONU en busca de comida. Kevin Carter, un fotógrafo famoso por sus fotografias de guerra pasa por allí y saca la instantánea cuando un buitre observa a la niña a pocos metros, esperando pacientemente que esta niña se desplome. El fotógrafo, después de sacar la foto, marcha. De la niña no se supo mas. La foto gana el Pulitzer. Pocos meses después, el fotógrafo se suicida.

Esta fotografia fue objeto de duras críticas por aprovechar la situación para su propia fama, llegándose a comparar al fotógrafo con el buitre. En su diario luego el escribiria que despues de esa foto soñaba todas las noches con esa niña y esta le pedia ayuda. “Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la niña”. Fueron sus palabras al ganar el premio Pulitzer.

Finalmente y meses despues de haber ganado el Pulitzer Kevin se suicida. No soporto la idea de no haber ayudado a la niña y tampoco la presion de los criticos que se fueron encima. Sin embargo despues de su muerte la imagen de Kevin Carter se hizo mas poderosa, por la poderosa expresion que dejo aquella foto. Una imagen vale mas que mil palabras y ese camarografo, esa camara y esa niña lograron que una foto recorriera el mundo y de paso dejar un mensaje de sensibilidad a los millones y millones de personas que habitamos este planeta.
Kevin era de esa gente especializada en retratar la brutalidad durante el fin del apartheid en suburbios como Soweto o Thokoza. Pertenecían a esa clase de reporteros que no se amilanan ni cuando la muerte les mira de cerca o la sangre les salpica la lente.

Algunas frases del diario de kevin:
«He llegado a un punto en que el sufrimiento de la vida anula la alegría… Estoy perseguido por recuerdos vívidos de muertos, de cadáveres, rabia y dolor. Y estoy perseguido por la pérdida de mi amigo Ken…». El dióxido de carbono de su vieja furgoneta puso el resto, pero no sabemos hasta cuándo los opinadores y moralistas seguirán haciéndole pagar a Carter que nos diese ese aldabonazo y ese susto en la conciencia. De todos modos, los niños y los buitres seguirán estando allí. Aunque Carter ya no esté para retratarlo.

Dios mío, prometo nunca más volver a tirar la comida no importa lo mal que se sepa o lo lleno que yo esté. Protege a aquel niño pequeño y líbralo de la miseria. Ojalá seamos más sensibles ante el mundo que nos rodea y no nos ceguemos por nuestro egoísmo e intereses. Espero que esta fotografía nos recuerde siempre lo afortunados que somos y para que le demos sentido a las cosas. Oremos por los que sufren en cualquier parte del mundo y hagamos que otros conozcan esto para que no lo olviden nunca. Y siempre piensa en esto: cuando te sueles quejar de la comida, no te sientas desdichado porque es nuestro deber moral preocuparnos por todos los seres humanos.

Ya han pasado mas de 15 años y la foto sigue siendo un icono en fotografias de guerra y si bien se discute si en verdad la niña estaba caminando hacia un campamento de la ONU (se dice tambien que ahi hay un campamento de la tribu de la pequeña y ella solo hacia sus necesidades y este buitre estaba a la espera de las fecas) la foto ha logrado permanecer en el tiempo y llegar a todos lados para que las personas sean mas conciente de la crueldad que viven algunos lugares de nuestro planeta.
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